Esquiando Aneto

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Espectacular. Inolvidable. Y muy exigente. Disfrutamos de cada paso que dimos. Nos abrumaba el paisaje, la soledad, el salvajismo. Era una cita de gran alpinismo. Nunca vamos a olvidar esta ascensión, pero tampoco su descenso. Ya que pasamos de un estado de éxtasis a una impotencia y un desgaste descomunal por escoger mal el recorrido final. ¡Pero que ello no empañe lo allí vivido!

Nos despertamos a las 3:30 de la mañana en Jaca y nos plantamos a las 6 en Llanos del Hospital. Breve desayuno con leche fría y unos cuantos mini croisants y nos pusimos las botas de faena. Dimos comienzo a la ascensión a las 6.30 de la mañana.

0' Y es que empecé de culo. Con un dolor insoportable en la tibia de la pierna zurda cada vez que intentaba hacer el movimiento para deslizar el esquí izquierdo. El problema me venía de una salida anterior que hicimos dos semanas atrás. No tuve más remedio que soltarme la bota del tobillo hacia arriba. Aunque el movimiento que hacía para deslizar el esquí era un tanto forzado por el dolor, conseguí optimizar y controlar las molestias. Esta es la carga que tuvo que aguantar mi compañero ya desde el inicio del ascenso, animándome en todo momento. Aquello parecía que no iba a acabar en buen puerto.

1'30" Ya estabamos en La Renclusa. La pierna me machacaba poco a poco. Un martilleo constante, unas punzadas intermitentes. Mientras tanto, mi compañero gozaba con la condiciones de la nieve, el paisaje que empezaba a sobresalir entre el bosque y los primeros rayos de sol. Y yo también, ya que poco a poco iba dejando en un segundo plano mi dolor. Allí mismo apagamos y guardamos nuestras linternas.

4'30" Pisamos portillón superior y vimos por vez primera nuestro destino final. Allí estaba él, retándonos a que cruzásemos el glaciar, que nos atreviésemos a cruzar su temido paso de Mahoma. Pero aún se veía lejos. Además, el cansancio ya estaba haciendo mella, ya que fueron tres horas de una constante subida de la ladera más peligrosa, por su inclinación y al ser propensa a aludes. Salvamos un buen desnivel y, a mí personalmente me costó mucho seguir el ritmo de mi compañero Beñat, ya que por una parte acusaba el dolor y por otro el cansancio. Aquella pendiente conducía hacia la Maladeta, pero la sabiduría de Beñat nos vino bien en el momento crucial, para tomar el desvio hacia la izquierda y coronar el collado, después de salvar un par de pasos delicados con nieve y hielo, guardando los esquís en la espalda y amarrando el piolet con la mano. El camino a la Maladeta estaba marcado, pero a partir del desvío, tuvimos que abrirlo nosotros.

6'30" Descendimos el pequeño corredor de unos 70º de inclinación y 15 metros de altura con los esquís en la espalda, pero la nieve en esa zona estaba tan blanda, que se formaban escalones fácilmente. Estábamos en la ladera noreste, y notamos el cambio de la condición de nieve: estaba mucho más blanda. Bordeamos la pared del Portillon sin esquís, ya que había una pendiente muy fuerte y los pies se nos hundían hasta la ingle. Cien metros más adelante, volvimos a nuestra pequeña rutina de deslizar los esquís con los pies.

Inmersos en nuestros pensamientos mientras foqueábamos, imaginábamos la gloriosidad de poder pisar la cima, como cada gota de sudor se convertía en una gota de gozo e, incluso, como cada punzada de dolor teñía aquella azaña con tonos de epicidad. Estábamos disfrutando, y aunque aun nos daba mucho respeto el último repecho y las condiciones del paso de Mahoma, cada vez veíamos más claro que lo ibamos a conseguir.

7'30" En este tramo salvamos con esquís el repecho con mayor inclinación. Personalmente era el que más miedo me daba. Pero allí estabamos, a 100 metros del paso de Mahoma, cuando decidimos dejar los esquís allí aparcados, ya que a partir de ahí empezaba una pendiente insalvable con la equipación completa. Nos pusimos los crampones y el arnés. En 15 minutos nos plantamos en frente del último peligro de la ascensión: el tantas veces mencionado paso de Mahoma. Tenía nieve y hielo, por lo que decidimos pasarlo en ensamble metiendo algunas cintas por el paso.

8' Y lo que a primera hora de la mañana parecía algo tan lejano y dificil, aquel mismo instante se convirtió en realidad. Me emocioné y bese el suelo. Bueno, el suelo no, la nieve. Gritamos de alegría. Teníamos las emociones a flor de piel. Y, como no, haciendo honor al nombre de la página, el cabra de mi compañero se subió a la punta de la cruz. Así, tal cual. Dejando una preciosa estampa de la cima. ¡Pero muy poca gente podrá decir que ha estado a 3406 metros en los Pirineos!

9'30" La primera hora y media de descenso fue espectacular, glaciar abajo, hacia Agualluts. Disfrutamos como nunca de las estupendas condiciones de la nieve. Pero el problema comenzó cuando llegamos al fondo del valle. A partir de ese instante comenzó la odisea por llegar al coche.

12' Subidas y bajadas, eso era lo que nos encontramos por el camino. Subidas lo suficientemente fuertes como para tener que quitarnos los esquís sin focas, porque no podíamos avanzar. Pero al quitarnos los esquís, los pies se nos hundían hasta la rodilla, por lo que avanzar era muy sufrido. Tampoco nos poníamos las pieles, pensando siempre que aquella pendiente sería la última. Casualidad, justo cuando a raiz de la impotencia decidí ponerme las pieles, fue el último repecho que tuvimos que remontar. Después de dos largas y agónicas horas, pudimos llegar al coche ya oscurenciendo. Y mis dolores de piernas se acentuaron y se agravarón justo en este terreno. En el momento no lo disfrutamos, porque llegamos de bastante mal humor. Pero a los pocos minutos de tranquilizarnos, quitarnos las botas y bebernos alguna lata de cerveza, empezamos a recordar la aventura recién vivida, y aquello nos invadió de una completa satisfacción.

Días más tarde, hablando con un amigo y buen conocedor de la zona, nos comentó que aquella bajada es la ruta más frecuentada, sólo que en vez de bajar directo como lo hicimos nosotros, hay que ir ladeando hacia la izquierda, para evitar caer en el fondo del valle. Una cosa más que aprendimos.

Ficha técnica

  • Ruta: Aneto Por la cresta Salenques-Tempestades
  • Fecha de ascenso:17-02-2013
  • Longitud:3.000 m.
  • Ubicación:Pirineos
  • Categoría : Escalada clásica
  • Dificultad:D
  • Graduación de la escalada en roca:V+
  • Termina en el punto de salida:
  • Acceso:Desde el Plan de Besurta (1.870 m)
  • Tiempo ascenso:8 horas
  • Tiempo descenso:4 horas
  • Características:Larga aproximación hasta el inicio de la cresta (3:30 h). Excelente roca (granito) durante la primera mitad y muy descompuesta en la segunda. Duración de la escalada hasta la cima del Aneto 10:00 h, mientras el descenso nos llevó otras 5:00 h.
  • Material:1 cuerda de 60 m, Juegos de friends y fisureros, cintas (pies de gato opcionales)
  • Época: Verano
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Ficha técnica

  • Ruta: Aneto Por la Renclusa en invierno
  • Fecha de ascenso:17-02-2013
  • Desnivel:1.700 m.
  • Ubicación:Pirineos
  • Categorías : Crampones, Esquí, Travesía
  • Dificultad:PD+
  • Termina en el punto de salida:
  • Acceso:Desde LLanos del Hospital, Camino Real de Francia, s/n, 22440, Huesca.
  • Tiempo ascenso:8 horas
  • Tiempo descenso:4 horas
  • Características:TravesÃía alpina, empezando por ladera noroeste y terminando por glaciar noreste. Pasos cortos de corredor en el Portillón Superior, fuerte pendiente con esquí­s a partir del collado y último paso aéreo (II), peligroso con un poco de nieve y hielo.
  • Material:Esquí­s, piel de foca, crampones, cuerda de 20 metros, arnés, casco, linternas.
  • Condiciones:Con nieve, pero consultando las alertas de aludes. Lo más peligroso: la subida desde La Renclusa al portillón superior, ladera noroeste.
  • Época: Invierno, Primavera
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