Arista Este a la codiciada cumbre del Weisshorn

Escrito por Capra Alpina.
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La primera ascensión del Weisshorn corre a cargo de John Tyndall el 19 de agosto de 1861. Se encuentra dentro de la subsección de Alpes del Weisshorn y del Cervino, siendo la montaña más alta del grupo montañoso con sus 4506 metros de altura sobre el nivel del mar. Para muchos, restando importancia a la postal de la silueta de su vecino Matterhorn, es la montaña más bonita de los Alpes (incluso, para algunos, del mundo); su vía normal es una de las más difíciles de todos los cuatromiles de la cordillera; y, además, tiene un desnivel de más de 3000 metros, por lo que conviene estar muy en forma y, sobretodo, bien aclimatado. Todo esto hace que sea una de las cimas más codiciadas de los Alpes, donde moverse rápido se convierte en algo imprescindible para poder alcanzar el ansiado objetivo.

 

Ascensión al refugio Weisshornhute:

La ascensión comienza en el pueblo de Randa, en el cantón del Valais. La rotonda al inicio del pueblo nos muestra un esbozo en miniatura del gran rocoso. Dejamos el coche en el aparcamiento de la estación del tren, donde tendremos que comprar los tickets de estacionamiento en la oficina de información.

El itinerario comienza atravesando un puente y adentrándose, siempre siguiendo las indicaciones del letrero, en una zona de casas de madera abandonadas denominadas Eien. Enseguida localizamos un sendero que sube entre el pinar en una sucesión de zigzags, dirección suroeste. La pendiente no da tregua alguna, y sube sin descanso un desnivel de 1600 metros hasta Weisshornhute.

El camino que transcurre por el pinar es encantador. Una vez alcanzamos la cota de 1970 metros, salimos del bosque y nos damos de bruces con Rötiboden, un refugio a medio camino que tiene una bonita fuente para poder descansar y comer algo.

Tras 5 horas llegamos a Weisshornhute. Un pintoresco refugio construido en la ladera del valle glaciar del Weisshorn, a 2932 metros. En verano está guardado, pero a partir de septiembre tiene una acogedora cocina junto con un amplio dormitorio que nos puede brindar una noche apacible y cómoda, junto con unas mantas para poder pernoctar sin necesidad de saco. A mano derecha de la entrada del comedor principal, debajo de las escaleras, podemos encontrar un croquis que nos puede orientar en nuestro intento de ascenso. Le sacamos una foto para tenerlo disponible cuando nos hiciese falta (disponible en la columna de la derecha).

Por muy codiciada que sea la cima del Weisshorn, no tiene ni de lejos la fama que puede tener su vecino Cervino. Por consiguiente, tampoco tiene la misma afluencia de gente. En el refugio pernoctamos seis cordadas: Un joven guía con su cliente, una chica de parecida edad que demostraba estar en muy buena forma; otro guía de más avanzada edad, junto con otro señor que rezumaba bastante experiencia; una pareja, que además de ser compañeros de cordada, eran compañeros sentimentales; dos chicos de mediana edad que tenían actitud estoica y mucha determinación; y, por último, un solitario y automarginado tipo ruso.

 

Descripción del recorrido de Weisshornhute a la cima:

Nos pusimos en marcha a las 3 de la mañana. El camino comienza rodeando el refugio en sentido contrario a la agujas del reloj, en dirección noroeste, alzándose por encima de la fuente que hay en la entrada. Seguir la misma dirección cardinal cruzando la ladera hasta llegar a una bifurcación. Nosotros tomamos el camino que va por arriba, pero creemos que es más lógico ir por abajo, ya que a la vuelta los hitos y las huellas de la nieve nos llevaron prácticamente sin querer por ese camino.

Recomendamos hacer el itinerario que comienza desde el refugio y alcanza la debilidad en la pared de la espalda el día de llegada al refugio, aún de día, para que reconozcamos el terreno cuando lo tengamos que hacer de nuevo por un camino iluminado únicamente por la luz de nuestros frontales. Creemos que puede ser el momento más confuso de la ascensión, ya que orientarse en el glaciar no es fácil si la huella no está marcada.

Dicha debilidad la encontraremos en un manso caudal de agua que desciende desde la espalda y que ha quedado marcada una curiosa y algo expuesta travesía en zigzag, donde el comienzo tiene instaladas algunas cuerdas fijas. Los hitos los tendremos en todo momento como referencia. Una vez superemos este muro nos posaremos sobre la espalda que da a la pared sur, a una cota de 3430 metros. Si hay nieve, se progresa por la amplia canal de la espalda. Nosotros tuvimos que remontar la arista, donde en su mayoría eran tramos de bloques grandes de piedra (I-II) pero de escasas complicaciones. A mitad de la escalada hacia el hombro, después de superar una placa tumbada, nos adentramos en una chimenea (III+). A los tres metros de trepada, se hace una pequeña travesía para salir por la parte izquierda del bloque que nos obstaculiza el camino. Arriba tiene una reunión instalada.

Seguimos ascendiendo, siempre por el filo, rodeando bloques, escalando resaltes y atravesando placas de granito. A pocos metros de llegar a la pared sur del Weisshorn, cruzaremos a la vertiente este de la arista, para superar otra canal con relativa facilidad (II+), y posarnos sobre el hombro.

Una vez en este punto, ya nos encontraremos bajo la pared y comenzaremos a realizar una travesía a izquierdas, por un camino evidente y marcado por hitos. Enseguida nos daremos de bruces con otra chimenea de unos 25 metros (III). Se supera fácil, ya que está muy escalonado. Tiene una reunión a su salida.

A partir de este punto no es fácil seguir un itinerario concreto y tendremos que saber navegar entre un mar de rocas y bloques. Hay hitos por el camino que nos intentarán llevar por las zonas más sencillas y aunque nos embarquemos en nuestra propia aventura sin seguir el camino, no hay excesivo compromiso en superar cada resalte. En definitiva, es una trepada constante (II), buscando instintivamente los puntos más accesibles de la pared hasta llegar a su punto culminante: la imponente arista, llamada también como Breakfast Place, a una cota de 3914 metros y después de 3 horas de ascensión.

Aquí es donde comienza la parte más interesante de la escalada. Las recomendaciones que hacemos siempre son las mismas: no embarcarse en este tramo si no vamos bien de tiempo y adquirir experiencia previa para superar sus numerosas agujas, que a pesar de tener una dificultad moderada, son muy expuestas. 

Al comienzo de la arista, hay que destrepar un par de metros con pocos agarres. Aquí ya nos damos cuenta del compromiso de la actividad. Además, una fina capa de nieve que cayó el día anterior cubría la superficie de las rocas. Enseguida aparece erguida la primera aguja, que la superaremos de frente (III/A0) tirando de una cuerda fija instalada en su punto más alto. Para el descenso, cada aguja dispone de un par de anillas para rapelar.

Seguimos en ensamble por el expuesto filo hasta el siguiente bloque que obstaculiza el camino y lo superamos por la parte izquierda (II+). Llegamos a la segunda aguja (III) que lo atacamos por la parte derecha, en diagonal hacia el lado opuesto, hasta encarar los últimos metros prácticamente de frente. Tiene un par de clavos para poder asegurar el paso. Continuamos unos metros (II), sorteando bloques que penden en el limbo y llegamos al tercer resalte importante de la arista, que también está protegido con un par de clavos. Lo encaramos de frente y, tras varios metros, nos aferramos a la pared sur de la arista para completar los últimos metros.

La parte final la superamos por la vertiente norte, que se muestra más apacible y escalonado, pero con una fina capita de nieve helada que cubre la roca y nos mantiene alerta. Los bloques de granito llegan a su fin y da comienzo una afilada arista nevada. En este punto nos ponemos los crampones, sostenemos el piolet en una mano y guardamos la cuerda en la mochila. Tenemos por delante la última pala de nieve, al comienzo muy estrecha, pero que con los metros va cogiendo anchura. La altitud, el desnivel y el compromiso van haciendo mella en nosotros y cada vez nos cuesta más enlazar diez pasos seguidos. Mientras tomamos aire entre esfuerzo y esfuerzo, contemplamos las maravillosas vistas ya a la luz del día. ¡Es espectacular!

La cuesta parecía no llegar a su fin y el cansancio iba cobrando sus víctimas por el camino. Vimos como la pareja de señores mayores abandonaba su intento a cima y se daban la vuelta. A su vez, hacía muchas horas que habíamos perdido la pista de la pareja de jóvenes. El ruso era nuestra sombra desde el inicio de la pared sur. Y por delante, ya en la cima, estaban el guía con la chica y los dos chicos de mediana edad. Sabíamos que nosotros seríamos los siguientes en encumbrar el coloso, pero la falta de fuerzas retrasaba nuestra llegada.

Una vez superada la fatigosa cuesta de nieve, teníamos que enfrentarnos a nuestro último obstáculo: un último bloque rocoso en mixto que culminaba en una enorme cruz. Realizamos una travesía hacia la izquierda (II+) para alzarnos a un balcón. El camino seguía en dirección contraría, dirección norte donde superamos unos resaltes de roca (II). Ascendimos unos bloques escalonados, recubiertos de nieve, hasta alcanzar un bloque empotrado (IV) que requería cierta habilidad y determinación para superar su dos metros de altura. Desde aquí, en pocos minutos y sin ninguna complicación más, nos alzamos a la cumbre del Weisshorn tras 7 horas de actividad. ¡Menudo montañón! ¡Y menudo éxtasis!

Justo por detrás de nosotros llegó el ruso, completamente solo. Y se mostró muy contento, a su manera, claro. Me dio la mano mostrando su satisfacción y una leve sonrisa se dibujo en su pétreo rostro.

Desde la codiciada cima contemplamos sus hermanos pequeños: el Cervino, el Zinalrothorn, el Obelgaberhorn, etc… Pero nuestra montaña se mostraba serena y elegante, sin doblegarse ni claudicar ante ninguna de ellas, porque ella misma sabe que es y será una de las montañas más bonitas y deseadas del planeta.

 

El descenso:

Cada vez que superábamos una aguja, un bloque empotrado o una pendiente de nieve, éramos conscientes que se iba acumulando en la pila de obstáculos que teníamos que superar en la bajada, los cuales nos podrían retrasar y el cansancio podría hacer que cometiésemos cualquier error fatal, por nimio que pareciese. Por tanto, tomamos todas las precauciones posibles y utilizamos todas las reuniones para realizar rápeles y bajar con la mayor seguridad posible, aunque perdiésemos algo de tiempo.

Montamos un rápel en una reunión que había en la cumbre y los 30 metros llegaron al límite a la base de la roca, donde volvimos a pisar la nieve. Recuperando la cuerda, se nos quedó atrancada y tuvimos que volver a subir unos 10 metros para poder desatascarla.

Fuimos precavidos bajando la cuesta de nieve, sobretodo porque había un tramo de hielo bastante tieso y, además, teníamos que sortear una grieta.

La parte de la arista la volvimos a rapelar en todos los puntos donde había instalaciones. El resto de los tramos los hicimos en ensamble, metiendo seguros flotantes por el camino para asegurar los pasos más expuestos.

La bajada fue fatigosa. De hecho, tardamos lo mismo bajando que subiendo la montaña. En total, 7 horas de descenso hasta el refugio. Esto es lo primero que me recalcó el ruso cuando llegamos al refugio. A eso hay que sumarle otras dos horas hasta el coche, que hacen un total de 3100 metros de desnivel negativo.

Este personaje, de nacionalidad rusa, realizó todo el recorrido sin compañero de cordada ni cuerda para el descenso. Lo destrepó absolutamente todo. No es complicado, pero se multiplica el compromiso de la actividad. Hay que echarle mucho valor y tener la cabeza fría. Sobretodo por no poder compartir los momentos de estrés y compromiso con otra persona. Sin duda, el tipo se ganó mi admiración.

Ficha técnica

  • Ruta: Weisshorn Arista Este
  • Fecha de ascenso:2018-08-14
  • Desnivel:1.600 m.
  • Ubicación:Alpes
  • Categorías : Arista, Crampones, Escalada clásica, Mixto, Subida a pie
  • Dificultad:D- (Alto compromiso en la arista)
  • Graduación de la escalada en roca:IV
  • Graduación del corredor:45º
  • Termina en el punto de salida:
  • Tiempo acceso:5 horas al refugio
  • Acceso:Desde la estación de Randa, comprar billetes de estacionamiento en la oficina de turismo.
  • Tiempo ascenso:7 horas a la cima
  • Tiempo descenso:7 horas + 2 horas
  • Características:Itinerario largo, con un fuerte desnivel, donde hay que navegar en la roca y hay que tener experiencia en trepadas de dificultad moderada, pero expuestas.
  • Material:2 cuerdas gemelas de 30 metros, casco, crampones, 1 piolet, semáforo de Aliens y unas cuentas bagas.
  • Época: Verano
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