Chopicalqui (Cordillera Blanca) - 6.354 m

Escrito por Capra Alpina.
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El Nevado Chopicalqui ubicado en el macizo Huascarán, provincia de Yungay (Cordillera Blanca-Perú), es uno de los seismiles más visitados cada temporada y una perfecta atalaya para disfrutar de una de las zonas más conocidas de la cordillera. Se encuentra al final del valle de Llanganuco, flanqueado por los Huandoy, Pisco y Chacraraju por el norte y Huascarán Sur y Norte por el sur. Está considerado el tercer Huascarán o Huascarán Este por la cercanía a estos. Su nombre viene del Quechua Chawpi=centro y Callqui=que calza, es decir “Que calza al centro”.

Desde la ciudad de Huaraz nos dirigimos en coche hasta Yungay para desviarnos hacia la Quebrada de Llanganuco. Una vez nos registramos en el control de entrada del Parque Natural Huascarán y pasamos junto a las lagunas Chinancocha y Orconcocha, continuamos dirección al Portachuelo de Llanganuco y una vez dejamos atrás la curva de Cebollapampa, nos bajamos en la curva Chopicalqui (36 km de Yungay). Desde este punto se alcanza el campo base en apenas  20 minutos, por lo que lo normal suele ser continuar hasta el campo morrena.

Una vez llegamos al campo base (4.400 m) remontamos por la derecha una pendiente para continuar por un marcado sendero y tras cruzar la morrena dirección a los Huascarán, nos elevamos a su filo y seguimos ascendiendo por una pronunciada pendiente hasta un evidente contrafuerte rocoso, donde en su base se ubica el campo morrena (4.900 m).

Después de 3:45h, por fin nos quitamos las pesadas mochilas de la espalda. A diferencia de la Quebrada Ishinca en esta no hay servicio de arrieros, ni posibilidad de contratar burros, por lo que estamos obligados a llevar todos nuestros pertrechos encima. Instalamos la tienda de campaña en una pequeña plataforma y recogemos agua del glaciar, que deberemos de hervir. Preparamos algo caliente para cenar y no tardamos mucho en meternos dentro del saco, apenas nos quedan unas pocas horas para dormir y las queremos aprovechar.

Lo habitual sería subir al día siguiente hasta el Campo 1, situado a 5.600 m en el plató glaciar y hacer noche allí para al día siguiente intentar subir a la cima. Nosotros queremos intentar hacer cima saliendo directamente desde el campo morrena y aún sabiendo que nos separan 1.446 m, nos vemos fuertes y creemos estar aclimatados. Es poco más de media noche cuando suena el despertador y aunque el cuerpo se resiste a abandonar el confort del saco de plumas, poco a poco empezamos con la rutina y uno tras otro nos empezamos a incorporar. 

Salimos del calor de la tienda a la oscura y fría noche, comemos algunas galletas y nos ponemos en marcha por la izquierda del contrafuerte rocoso camino del C1. En esta parte inicial ascendemos por una pedrera paralelos al glaciar, tratando de ganar por la derecha la mayor altura posible antes de entrar en él. Se hace bastante desagradable subir por este caos de piedras, donde el rastro de senda desaparece y los hitos son la única referencia, pero como suele ser habitual, hay tantos y en tantas direcciones que no es nada fácil evitar dar tumbos. Aproximadamente una hora después nos decidimos a entrar en el glaciar, donde caminar siempre nos resulta más cómodo aunque el riesgo y la tensión aumentan considerablemente y por tanto, tenemos que prestar mucha atención tanto a nuestros movimientos como a los del glaciar.

Ha llegado la hora de ponerse los crampones pero no nos resulta nada fácil hacerlo con los guantes puestos y hace demasiado frío para que nos los quitemos. Ya solo nos queda encordarnos, sería una temeridad caminar por este laberinto de grietas sin hacerlo y antes de continuar nos atamos con la cuerda que nos mantendrá unidos en todo momento de la escalada. El glaciar roto y agrietado cruje a cada paso que damos, lo que nos obliga a permanecer muy atentos. Las pequeñas luces de los frontales nos ayudan a ir sorteando una tras otra las diferentes grietas, algunas de una profundidad considerable, además de algunos cortos resaltes de unos 65/70º. De vez en cuando estamos obligados a cruzar algún que otro puente de hielo y al hacerlo rezamos para que no se rompan con nuestro peso.

Poco a poco vamos dejando atrás esta caótica zona de grietas, remontando por la derecha el glaciar y buscando en todo momento las paredes rocosas, donde deberemos de tener cuidado con la caída de piedras. Las grietas que encontramos en esta zona son mucho más grandes y profundas, pero a la vez más fáciles de sortear y esto hace que podamos avanzar con mayor rapidez. Una sucesión de cortos resaltes (40/60º) nos van acercando hasta el plató donde debería de situarse el C1 y que en la oscuridad aún no somos capaces de ver. Para cuando nos damos cuenta estamos caminando entre tiendas de campaña, que por cierto hay unas cuantas, pero no hay ninguna actividad, por lo que suponemos que todos estarán muy por encima de nosotros.

El C1 está situado a 5.600 m en una zona bastante llana y muy protegida. Son alrededor de las 5:00h y apenas falta una hora para que amanezca. De vez en cuando somos capaces de ver, muy por encima de nuestras cabezas, una sucesión de pequeñas luces que se van desplazando en zigzags, como si de una serpiente luminosa se tratara. No nos queda nada para llegar hasta donde están, pensamos en silencio mientras engullimos unas pocas golosinas. El frío es intenso y no podemos estar parados mucho tiempo por lo que nos volvemos a poner en marcha, siguiendo el evidente rastro que nos han dejado nuestros predecesores.

A partir de aquí tenemos que remontar toda la arista SO superando una serie de escalones de entre 45 y 60º. Pese a las nevadas de los últimos días la nieve presenta un perfecto estado y ello posibilita que ascendamos a buen ritmo por las empinadas laderas. De pronto llegamos a una pared de unos 35/40 m protegida por una grieta que estamos obligados a saltar y que en su parte superior presenta una estaca para poder asegurar la ascensión o en su caso, utilizarla en el descenso para poder rapelar.  

Empieza a amanecer y eso se nota en la temperatura que es extremadamente fría, incluso se ha levantado un poco de viento. La docena de tiendas del C1 las vemos muy por debajo de nuestra posición, señal inequívoca que ya hemos ganado mucho desnivel. El tiempo no parece muy estable y la niebla parece que no tiene ninguna intención de abandonarnos, por lo que continuamos el ascenso antes de quedarnos fríos.

Estamos caminando por encima de los 6.000 m cuando al elevarnos a lo alto de una loma vemos a todas las cordadas que han salido del C1 atascadas en un escalón vertical. Según nos acercamos entendemos el por qué, una grieta es la causa. Para poder evitarla vemos que están escalando el escalón por la izquierda, pero no parece que lo vean claro y están haciendo una travesía hacia la derecha para poder ascender. El tiempo que hemos estado parados nos hemos quedado helados y esto unido a que la nieve en este tramos no está en las mejores condiciones, complica mucho la ascensión. No nos resulta sencillo pero estamos en lo alto del escalón donde encontramos dos estacas, que seguro nos vendrán bien en el descenso para rapelar.

Pese a que la niebla ha desaparecido por un momento y el cielo se ve de un azul intenso, no alivia el esfuerzo que estamos haciendo y que a cada paso nos cuesta mucho más. Sabíamos que la arista era larga, pero se nos está haciendo interminable y todavía no tiene atisbo de acabar. Realizamos una travesía hacia la derecha para elevarnos por una pendiente de unos 60º que nos llevará directos a la arista cimera, donde el tráfico es intenso y los parones continuos. Pese al esfuerzo de los guías algunos clientes tienen problemas serios para mantener el ritmo para superar la pendiente y poder escalar el tramo final que da acceso a la arista cimera y que está protegido con dos estacas.

Por fin conseguimos alcanzar la arista, pero es una lástima que la niebla vuelve a aparecer y nos impida ver en todo su esplendor su increíble belleza. El viento que nos ha acompañado la última parte de la ascensión sopla aquí con mucha mayor virulencia y el frío vuelve a ser intenso. La arista se ve muy empinada y la ascensión se vuelve a ralentizar. 

Nos encontramos por encima de los 6.200 m y cada vez las fuerzas nos flaquean más, no en vano esta es la cuarta ascensión de los últimos ocho días. Como nos temíamos, un poco antes de la cima nos encontramos con una grieta en su base que nos obliga a realizar una escalada expuesta de un pequeño resalte de unos 6 m y que nos conduce directamente hasta el punto culminante del Chopicalqui 6.354 m.

Pese al frío, la niebla y el cansancio, la alegría es inmensa y la emoción se refleja en nuestros llorosos ojos. Una vez más, hemos dado todo lo que teníamos y ello nos ha permitido poder llegar hasta la cumbre de este impresionante nevado. Es una lástima que no podamos ver lo que hay a nuestro alrededor, seguro que las vistas desde aquí serán espectaculares, el cercano Huascarán, la segunda cima más alta de América, los Huandoy, Pisco, Chacraraju uno de los seismiles más difíciles de la Cordillera Blanca, Yanapacha, y muchos más.

Una vez sacamos unas pocas fotos comenzamos el descenso, la niebla y el frío no dan para mucho más. Según vamos bajando adelantamos a todas las cordadas que nos han ralentizado la última parte de la ascensión, a pesar de las protestas de estos, pero su ritmo es demasiado lento y no estamos dispuestos a continuar tras ellos hasta llegar al C1, donde suponemos deberán de parar. Llegamos al campo morrena para el medio día, cumpliendo así nuestras previsiones, recogemos todas nuestras cosas, tienda, sacos, esterillas, hornillo, basura (importante) y nos lanzamos morrena abajo dirección al campo base donde tenemos intención de pasar la noche y a donde llegamos sobre las 17:00h.

 

Ficha técnica

  • Ruta: Chopicalqui Arista suroeste
  • Desnivel:2.100 m.
  • Ubicación:Andes
  • Categorías : Arista, Crampones, Subida a pie
  • Dificultad:PD+ (Ruta y dificultad variable)
  • Graduación del corredor:60º
  • Termina en el punto de salida:
  • Acceso:Desde la curva Chopicalqui km 36. Llegada en vehículo.
  • Características:Recorrido de gran desnivel en glaciar, esquivando grandes grietas y con un par de pasos inclinados, pero sin dificultad.
  • Material:2 Cuerdas de 60m., 4 estacas, casco y un piolet.
  • Condiciones:Que el camino esté marcado, ya que esquivar las grietas puede llegar a ser caótico.
  • Época: Verano
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