Tocllaraju (Cordillera Blanca) - 6.034 m

Escrito por Capra Alpina.
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El nevado Tocllaraju ubicado dentro del Parque Nacional Huascarán en la región de Áncash, forma parte del macizo de Chinchey (Cordillera Blanca-Perú). Tocllaraju significa en Quechua Tuplla = Trampa y Raju = hielo, por lo que nos encontramos ante la “Trampa de Hielo” de la Cordillera Blanca. No es el nevado más alto del valle pero si uno de los más visitados cada temporada, lo que le ha convertido en uno de los clásicos de la Cordillera Blanca. Se trata de una espectacular pirámide de increíbles laderas y una afilada arista, coronada por un gigantesco hongo de hielo, que preside la Quebrada Ishinca.

Nos encontramos acampados en los alrededores del refugio Ishinca, sin poder apartar la mirada del Nevado Tocllaraju que se resiste a mostrarnos su mejor cara. Después de haber ascendido dos días atrás el Nevado Ishinca y con la intención de ir mejorando nuestra aclimatación, tenemos previsto intentar su ascensión, pero no parece que las previsiones meteorológicas estén a nuestro favor y tenemos grandes dudas. Por más que preguntamos a los guardas del refugio, a los guías y a cualquier andinista que encontramos, la previsión no parece cambiar y aumenta nuestra ansiedad. Por fin las ganas han podido con la razón y empezamos a preparar el material para subir al campo morrena. Es evidente que “el que no arriesga no gana” y nosotros queremos arriesgar.

Con las mochilas a reventar salimos de la comodidad del refugio rumbo al campo morrena. Remontamos el valle por su derecha por un sendero muy marcado, que poco a poco comienza a ganar altura dirección norte. Nos cruzamos con una pareja que desciende, según nos dicen por el mal tiempo que se avecina para los siguientes días, y a los que preguntamos si ha quedado alguna cordada en el campamento. Su respuesta nos inquieta, parece que estaremos solos y el cielo cada vez se ve mucho más cargado.  

Alrededor de los 4.800 m nos adentramos en un caos de bloques y rocas, donde desaparece la senda y avanzamos guiados por los numerosos hitos que encontramos, siempre tendiendo hacia la derecha. La pendiente se nos está haciendo interminable, la mochila cada vez nos pesa más y si esto no fuera poco, empieza a nevar. Después de 2:30h de dura ascensión, por fin hemos llegado al campamento morrena situado a los pies del glaciar, a 5.100 m.

Nos llevamos una gran alegría al comprobar que no estamos solos, una pareja y su guía nos hacen compañía. El guía nos transmite mucha confianza, está convencido que mañana nos hará buen tiempo y además, casualidades de la vida, es el mismo que al inicio de temporada abrió la primera huella para ascender a este impresionante nevado. Pasamos mucho tiempo derritiendo nieve con el pequeño hornillo y antes de que se haga de noche, nos asomamos al glaciar para ver por donde tendremos que caminar a oscuras esta madrugada. Ojala el guía tenga razón y mañana haga buen tiempo, porque la visión del Tocllaraju cubierto impresiona.

Es la 1:00h, estamos tan despiertos como ansiosos pero nadie mueve un músculo, a la espera que el guía se levante y se ponga en marcha. Al mínimo ruido que sentimos salimos del saco y nos empezamos a preparar para no perder su estela, dado que ha nevado los dos últimos días y ha desaparecido cualquier rastro de huella. Comemos unas pocas galletas, nos ponemos los crampones y entramos al glaciar remontando una pequeña loma de 35/40º.

En la parte inicial el glaciar está muy roto y la pequeña luz de nuestros frontales no siempre es capaz de iluminar tanta grieta. Atravesamos el plató glaciar sin dirigirnos mucho hacia la cara NO, con la clara intención de evitar una zona de grandes grietas. Superamos unas pendientes (30º) y pasamos rápidamente por una tramo de grandes bloques de hielo, dirección al hombro de la arista NO, donde encontramos la primera dificultad de la jornada (5.500 m).

Estamos ante una pendiente de nieve y hielo, con un porcentaje en su parte inicial de unos 45/50º y que está atravesada por una profunda grieta que sorteamos por nuestra izquierda. Estamos escalando en ensamble por una pendiente helada que en la medida que avanzamos se vuelve mucho más vertical (75/80º), pero las buenas condiciones del hielo nos dan confianza y seguridad para superar este último tramo sin ninguna dificultad, hasta una pequeña repisa en la base de un gran serac, donde encontramos dos estacas que a la vuelta podremos utilizar para rapelar.

Nos sale al paso una nueva grieta, que por su anchura estamos obligados a destrepar y volver a tremar. Alrededor de las 6:00h un espectacular amanecer nos sorprende camino del hongo somital, mientras ascendemos por la arista. Cuánta razón tenía el guía cuando horas atrás nos decía que tendríamos un buen día y de verdad que se ve espectacular. Impresiona el mar de nubes que tenemos a nuestros pies, donde apenas sobresalen unas pocas cimas.

Continuamos por pendientes de nieve (40º) evitando por la izquierda unos enormes seracs, para intentar llegar a la base del hongo somital. En la medida que el sol se eleva en el horizonte el frío empieza a remitir y aunque notamos los efectos de la altura, es un privilegio caminar por la arista de este precioso nevado. Nos encontramos muy cerca del paso clave, donde se encuentra la cordada que nos precede, y al que llegamos caminando por una fácil pendiente de nieve.

Una vez en la base del hongo, nos desviamos a la izquierda donde la rimaya es menos profunda y la pendiente más suave. Tenemos que remontar unos 70 m bastante expuestos (70º), pero enseguida nos damos cuenta que las condiciones de la nieve no son buenas y apenas hay hielo, lo que nos impide poder asegurar el paso con algún tornillo. Ascendemos unos 15 m para enseguida realizar una travesía hacia la izquierda, ciertamente expuesta por las malas condiciones de la nieve y metemos un tornillo en un pequeño trozo de hielo que encontramos, más psicológico que seguro, antes de cruzar a la cara opuesta para terminar de subir por una canal, donde las condiciones de la nieve son igual de malas que en los metros precedentes. Una vez arriba, encontramos dos estacas que sirven tanto para asegurar la subida como para poder rapelar a la vuelta.

Una vez hemos superado este comprometido paso y ya mucho más tranquilos, apenas unos pocos metros nos separan de la cima. Dejamos las mochilas al lado de las dos estacas y piolets en mano continuamos por una suave loma dirección a la cima, donde nos espera una última sorpresa, una grieta de algo más de un metro de ancho que nos corta el paso. Por más que buscamos alternativas la única posible es la de saltar, que si bien cara a la cima parece fácil por ser en bajada, el salto de vuelta nos preocupa por ser en subida.

Por fin nos decidimos y saltamos al otro lado. Tras una pequeña subida y en apenas un minuto, llegamos a la cima del Tocllaraju 6.034 m. Increíble el día, espectaculares las vistas y una elegante ascensión a uno de los nevados más bellos de la Cordillera Blanca. Estamos contentos y muy satisfechos por haber tomado una arriesgada decisión y haber acertado, pero como muchas veces repetimos y ya se ha convertido en nuestro lema “el que no arriesga no gana”.

Nos tomamos unos minutos para disfrutar de las espectaculares vistas, Ranrapalca, Ishinca, Pucaranra, Palcaraju, Yanapacha, Chopicalqui, Huascarán, Urus,…  

El salto de vuelta, tal y como intuíamos, nos resulta más complicado por ser en subida. Sin pensarlo mucho saltamos y al no tener ninguna posibilidad de hacer pie en el otro lado, clavamos con fuerza los dos piolets en lo alto de la grieta y ayudados de los crampones, recuperamos la verticalidad. 

Una vez llegamos a la altura donde hemos dejado las mochilas, unimos las dos cuerdas de 60 m y tras pasarlas por las dos estacas, nos disponemos a rapelar. 

El rapel llega hasta la base del hongo, justo a la altura de la rimaya, unos 55 m.

Una vez en la base guardamos una de las cuerdas y nos volvemos a encordar en ensamble.

Una vez descendemos hasta el hombro, volvemos a rapelar apoyándonos en las dos estacas que hemos visto a la subida debajo de un gran serac. Los 60 m no son suficientes para llegar hasta el final y nos vemos obligados a montar un segundo rapel con una de nuestras estacas. A partir de aquí el camino es evidente y sin ninguna dificultad llegamos hasta el campo morrena. Las nubes poco a poco están engullendo el Tocllaraju y a tenor del buen tiempo que hemos tenido durante estas pocas horas, parece como si el nevado nos hubiera elegido para permitirnos hollar su cima.

 

Ficha técnica

  • Ruta: Tocllaraju Arista noroeste
  • Fecha de ascenso:2016-08-12
  • Desnivel:1.700 m.
  • Ubicación:Andes
  • Categorías : Arista, Crampones, Escalada en hielo, Subida a pie
  • Dificultad:D- (Dificultad variable)
  • Graduación del corredor:70º
  • Número de largos:2
  • Termina en el punto de salida:
  • Tiempo acceso:4 h al refugio Ishinca + 2:30 h campo morrena
  • Acceso:Desde Pashpa al refugio de Ishinca.
  • Tiempo ascenso:7:30 h cima
  • Tiempo descenso:5 h al refugio
  • Características:Primer tramo glaciar, un largo de unos 100 metros para alcanzar al arista, recorrer el filo de la arista hasta el hongo cimero, un segundo largo de unos 80 metro y una última grieta de 1 metro que hay que saltar.
  • Material:Dos cuerdas de 60 m., 2 tornillos de hielo, 3 estacas, arnés y casco.
  • Condiciones:Condiciones variables en el glaciar que puede variar mucho la dificultad.
  • Época: Verano
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